Belén Vartalitis: "Cada elemento en Casa Haydee cuenta una historia"
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En el corazón de Chacras de Coria, Casa Haydee redefine la experiencia de hospedaje con un diseño que transmite calidez, historia y confort. Este hotel boutique es el resultado de un proceso en el que fue necesario equilibrar la visión del diseño con las preferencias de sus dueñas, logrando un espacio con identidad propia.
Casa Haydee abre sus puertas el 26 de febrero, ofreciendo un ambiente rodeado de naturaleza y con el confort de un hogar. Creado por Ángela Gladys Quiroz, Claudia Elizabeth Ávila y Malena Donoso Ávila, el hotel es un homenaje a Haydee, quien dejó una fuerte huella en sus vidas.
Desde el comienzo, Belén Vartalitis entendió que el diseño debía nacer de la historia familiar. “Cada elemento tenía que contar algo, ser aceptado por sus dueñas; nada podía estar puesto porque sí”, afirma. La conexión con el alma de Haydee, el amor de la familia por las flores y la idea de crear un espacio acogedor fueron los pilares del proyecto.
Casa Haydee
La premisa fundamental fue respetar la esencia de hogar sin perder la funcionalidad de un hotel. “No venían del mundo hotelero, pero sabían lo que querían transmitir: la calidez de recibir a alguien en su casa. Mi trabajo fue traducir esa emoción en diseño”, explica Vartalitis.
El proceso tuvo desafíos. Las dueñas querían conservar elementos como los techos de caña oscura, algunos baños originales de los años 90 y ciertas piezas de arte elegidas por Claudia. “Había que respetar esos detalles y, al mismo tiempo, lograr un equilibrio con lo nuevo sin perder frescura ni funcionalidad. Por eso incorporé materiales modernos y texturas que aportaran elegancia y distinción”, agrega.
Uno de los elementos clave fue la incorporación de piedra en la pared principal del lobby. “Sentía que faltaba algo, que había que sumar textura con presencia. Viajando por Matera, Italia, vi esa piedra y supe que tenía que estar en el hotel. Su aplicación en este contexto le dio carácter sin romper la armonía del diseño”, cuenta.
Casa Haydee
Las habitaciones fueron diseñadas bajo el concepto de la elegancia de lo simple. “La clave estuvo en colocar pocas cosas, pero que cada una tenga un propósito”, explica Vartalitis. Para reforzar esta idea, se trabajó con una paleta de tonos claros, beige y gris, con detalles en verde inspirados en el logo del hotel.
Uno de los grandes aciertos fue la reutilización de materiales originales de la casa. “Recuperamos toda la madera de lapacho que se retiró de los pisos del casco antiguo para fabricar los respaldos de las camas”, cuenta. “En la parte nueva, los respaldos son completamente de madera, mientras que en la parte antigua sumamos una contención moderna con respaldos móviles para adaptarlos según la configuración de la habitación”.
También se incorporaron placares abiertos, una solución inspirada en la experiencia de la diseñadora. “Las habitaciones no tenían placares y los techos eran muy altos. En los hoteles europeos, los placares abiertos son tendencia porque optimizan espacio y costos. Permiten organizar la valija sin que un mueble invada el ambiente. Por eso diseñamos placares simples, sin puertas ni techos, que aportan funcionalidad sin romper la armonía”, explica.
“El desafío fue integrar elementos existentes con soluciones modernas, siempre respetando el espíritu del lugar”, concluye.
Casa Haydee
Belén Vartalitis no comenzó su carrera en el diseño, sino en la comercialización. Sin embargo, su pasión por la decoración y su habilidad para encontrar belleza en la simplicidad la llevaron a hacer un cambio de rumbo.
“Es fácil decorar con mucho presupuesto, lo difícil es optimizar los recursos y cuidar el bolsillo del cliente como si fuera el propio”, comparte. Su enfoque en reutilizar materiales, seleccionar textiles de calidad y lograr distinción sin excesos ha sido clave en su trabajo.
“El diseño es un trabajo en equipo”, afirma Vartalitis, quien destaca el aporte de quienes la acompañaron en distintas etapas del proyecto. Agradece especialmente a Francisca Lacoste, quien estuvo presente en los inicios, y a Belén Grafignia y Marina Milanesio responsables de la parte hotelera, de quienes aprendió mucho gracias a su gran experiencia en el rubro.
Su primer gran proyecto fue en el Hotel de Cielo, en Tupungato ( junto a otras profesionales) , donde descubrió su verdadera vocación. Desde entonces, ha dejado su sello en espacios como el coworking Lodo dedicado al agro, con más de 20 oficinas y espacios comunes, el interiorismo del Hotel Fuente Mayor en la terminal de Mendoza, residencias familiares, negocios, pequeños arreglos en distintos lugares y, más recientemente, Casa Haydee.
losandes